De qué va el capítulo
La invitada es Adriana Nehme —la mamá de Slowy, la marca de drizzles que hoy es su empresa— y llega con una ventaja injusta: la producción sacó biche mixto de pescado y camarón, y Adri es pescetariana. No come carne de mamíferos, solo pescado. Salió redondo por accidente.
Lo que no tenía era experiencia con el verde. Nunca lo había pelado, nunca había rallado yuca, y buena parte del capítulo es el proceso de convertirse, en tiempo real, en "peladora de verdes, mamá de dos gatos, creadora de Slowy". En el camino se pega el verde en la olla, se le quema un poco, y queda la aclaración del capítulo: "se te quemó, que es diferente".
La conversación se va por todos lados. Por qué dejó de comer carne hace tres o cuatro años —una historia que empieza con unos hongos y una vaca que le habló, con disclaimer antidrogas incluido—, la transición de vegana dos días a vegetariana dos años a pescetariana, cómo se conocieron ella y Mare en pandemia trabajando una campaña de Pride, comida fancy contra comida de calle, y el chisme del capítulo: alguien que ya no está en el canal habló mal de ella para que no fuera a MasterChef.
Y el debate que divide al país: si el biche va o no va con arroz. Mare no acepta discusión. Sale biche, sale cocolón, el chef da el visto bueno y el veredicto final es que al arroz le falta sal. Lo mejor: casi no pidieron comodín.
La invitada con suerte
La producción sacó biche mixto de pescado y camarón sin saber —o sabiendo muy bien— que Adriana Nehme es pescetariana: no come carne de animales mamíferos, solo pescado. Es probablemente la única vez en el programa que la receta aleatoria le queda perfecta a la invitada.
Adri llega como la mamá de Slowy, su marca de drizzles, y con una credencial que Mare le discute de entrada: sí ha comido biche. “Porque yo sí tengo la calle que a ti te falta, mi amor”.
Peladora de verdes
Lo que no tenía era manejo del verde. Nunca lo había pelado. Nunca había rallado yuca. Y ahí está el capítulo entero: aprender en vivo a pelar, rallar, masajear el verde con sal y armar las bolas para que no queden deformes.
En el camino, un pequeño incendio de reputación —“cuidado, te me quemas”—, el verde pegado en la olla y la distinción que quedó para la historia: “se te quemó, que es diferente”.
También hay tiempo para el debate de si el zapallo es lo mismo que la auyama, para la teoría de por qué al camarón le sacan la cabeza, y para el discurso más honesto del episodio: “la funa no es tangible”.
La vaca que le habló
Con las manos ocupadas sale por qué dejó de comer carne hace tres o cuatro años. La versión corta involucra unos hongos, una vaca que le habló y la conclusión de que todos somos iguales. La versión larga la cuenta ella, con disclaimer antidrogas incluido de parte de la casa.
Después vino la transición: vegana dos días, vegetariana dos años, pescetariana desde entonces. Sus favoritos, si se los preguntan: pulpo, salmón y tilapia.
También se cuenta cómo se conocieron ella y Mare —en pandemia, cuando la misma manager llevaba a las dos y coincidieron en una campaña por el mes del Pride—, el debate de comida fancy contra comida de calle, y el chisme del capítulo: alguien que ya no está en el canal habló mal de ella porque no quería que fuera a MasterChef.
Biche, cocolón y el arroz
El único conflicto serio del episodio es si el biche va con arroz. Adri dice que no. Mare no lo discute: el caldo siempre va con arroz, y encima con cocolón.
Al final sale biche, sale cocolón y hay taste test doble: el chef da el visto bueno y el segundo veredicto es que al arroz le falta sal. Cierre de Mare: Adri se estrenó en la cocina ecuatoriana, lo lograron, y casi no pidieron comodín.